En estos meses de ausencia del blog me he comprado un HTC Magic de segunda mano con Android. No puedo negar que estoy encantado, desde que un amigo me enseñó el Google Sky Map que quería fervientemente un cacharrillo con este sistema operativo libre. De hecho, no he podido estar más de dos semanas con él sin conseguir mediante Androot privilegios de superusuario y así sustituir la versión de Android de Vodafone por otra llamada Cyanogenmod.
Con el teléfono estoy contento porque se escucha muy bien, tiene la posibilidad de crear software nuevo (quiero programar un live wallpaper que muestre la carta astral de cada momento) y existen multitud de programas casi para lo que quieras. No obstante, es este último punto el que me ha hecho chirriar los engranajes y me ha hecho recordar temas idénticos que hacía meses que no tocaba.
Porque en el Android Market y en otras páginas desde donde se puede descargar software para Android la única distinción que se hace es entre aplicaciones “de pago”, “gratuitas” y “nuevas”. Después de haberte instalado un sistema operativo con licencia Apache, y por tanto libre, sin restricciones, te dan una lista de miles de programas de los que es imposible saber si son libres o no. Algunos lo son, otros son privativos con publicidad y otros directamente de pago. Aún estoy sorprendido del parecido que guarda este caso con las licencias Creative Commons: una obra tiene copyright (es de pago) o “es libre”, es decir, es gratis. La comunidad CC valora la gratuidad, no la ausencia de restricciones, y eso se refleja en todo su discurso. Por su parte, en la comunidad Android hay gente que se escandaliza de cómo se piratean los programas, volviendo al “pobrecito programador que no tiene para comer” que tanto hemos oído en otra tesitura por parte de sucedáneos de artista y que yo ya tenía más que superado.
Pero entonces, ¿nosotros qué valoramos?, ¿dónde reside lo realmente importante?, ¿estamos dispuestos a renunciar a nuestra ideología y aceptar que una aplicación gratis tiene el mismo valor que una libre?, ¿vamos a dejar de lado un sistema operativo por la mala organización de una empresa? De momento no he encontrado ni un solo repositorio independiente del Android Market que recopile solamente aplicaciones libres, con su código fuente y sus paquetes compilados. Todo está desordenado y muy centralizado, sin ninguna alternativa que huela a comunidad de software libre.
Además, tampoco existen distribuciones creadas para recopilar el software que vale la pena, dejando así de lado toda la basurilla caótica que encuentras en el Android Market y evitando tener que rebuscar aplicaciones que deberían incluirse por defecto. Esto hace que los programadores con la mentalidad de crear conocimiento sin restricciones no sepan lo que falta todavía ni lo que se está haciendo. Incluso los programas privativos que se consideran imprescindibles porque “sin ellos el teléfono está cojo”, como el Gmail, el Market y Google Maps entre otros, se podrían acabar sustituyendo. Los hackers son expertos en hacer prescindible lo imprescindible.
En fin, el conocimiento continúa deseando no tener restricciones. Para ello no podemos esperar a que nos hagan el trabajo, tenemos que reorganizar el código que existe a nuestra disposición para crear un respositorio de software libre independiente de Google, atacar al gigante desde su propia plataforma y no dar un paso atrás ante esta oportunidad de tener un sistema operativo libre completo en nuestro teléfono. ¿Quién se apunta?, ¿cómo comenzamos?
Más opiniones:
del.icio.us